jueves, 29 de noviembre de 2007

La influencia de las circunstancias históricas en el desarrollo del pensamiento filosófico (I)

Un sistema de ideas podría concebirse como, si se recurre a una analogía extraída de las ciencias naturales, una entidad dinámica que es sensible a los estímulos provenientes del exterior y es susceptible de sufrir cambios en su conformación. Si se analiza detalladamente la evolución que a lo largo de la Historia han sufrido tanto la estructura como los principios básicos que constituyen a los diversos sistemas filosóficos, se puede constatar que de una u otra forma dichos sistemas reciben la influencia de la época en que se desenvuelven. Una sociedad particular se rige por un conjunto de principios fundamentales llamados paradigmas, que son construcciones simbólicas en las que se establecen postulados tomados por irrefutables y se asientan como la base de las ideas que se generen en ese contexto.
A diferencia de los paradigmas científicos, que tienen su base en la interpretación de resultados experimentales y por lo tanto tienen un sustento empírico, los preceptos y sistemas de la Filosofía, si bien no son por completo ajenos a la constitución de aquellos sino más bien les sirven muchas veces de base, tienen una evolución que ocurre de forma predominante en el reino de las ideas. Teniendo a la Razón como germen, una concepción del mundo forzosamente debe recurrir a sistemas de símbolos existentes; es imposible partir de cero. El entorno cultural, marcado a su vez por las circunstancias sociales, políticas y económicas (la compleja interrelación entre estos factores es un interesante tema de debate) se debe a un proceso histórico que a su vez es afectado por ese mismo entorno cultural; en esa conjunción es en donde nacen los sistemas de ideas.